Yoga niños

Yoga consciente adaptado para niños

El mejor regalo que se puede hacer a un hijo es enseñarle a desarrollar sus dones y capacidades para que pueda vivir con plenitud y ser capaz de llegar donde él o ella quiera.

El mindful yoga para niños se ha revelado como una herramienta muy eficaz. Dado que la inmensa mayoría de posturas de yoga están inspiradas en la naturaleza y los animales, es muy fácil adaptarlas para que los niños las practiquen de un modo lúdico.

Equilibrio y salud

En la sociedad actual, los niños están sometidos a estrés debido a las numerosas actividades y exigencias, a la competitividad, a la adaptación al entorno y a los múltiples estímulos sensoriales a los que están expuestos, como la televisión, las películas, las tablets, los videojuegos, etc. Toda esta sobreexcitación nerviosa puede acarrear varias alteraciones, como la hiperactividad, la falta de atención, los miedos, el fracaso escolar, la agresividad, la inadaptación y dificultades de la conducta.

Con la práctica continuada y sistemática del yoga consciente se pueden solucionar muchos de estos problemas, puesto que las posturas de yoga armonizan el desarrollo motor-sensorial, mejoran el equilibrio y la coordinación cuerpo-mente y son una ayuda eficaz en las alteraciones de la estructura espacial que se dan cuando la lateralidad no está bien definida.

El yoga consciente aporta muchos beneficios a los niños, como equilibrio emocional, relajación, confianza, autoestima o la mejora de la concentración y la memoria.

Beneficios emocionales y cognitivos

La respiración y la relajación son elementos clave para equilibrar las emociones descontroladas, la agresividad y la ansiedad. Ayudan a estabilizar el carácter y corregir afecciones como el asma, dolores de cabeza, dolores de estómago, etc. Desde el punto de vista intelectual, con el mindful yoga los niños pueden mejorar la concentración, la atención, la memoria, la creatividad y la capacidad de aprendizaje.

Libertad y confianza para tu hijo

Otro aspecto interesante es que en la clase de yoga no hay competitividad y cada alumno progresa según sus posibilidades. De esta forma se evitan las comparaciones y se favorece la autoestima y la autoaceptación, lo que aumenta la seguridad y la capacidad de los niños para afrontar las dificultades de la vida cotidiana.

En el yoga consciente no hay vencedores ni perdedores. El disfrute es la práctica en sí. Los niños se sienten muy cómodos en este contexto. A medida que descubren la libertad de no tener que competir, gustar o llamar la atención, su conducta se relaja y desarrollan una confianza natural que está más allá de los juicios o las valoraciones externas.

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