Mindfulness y neurociencia

¿Qué es mindfulness?

Practicar mindfulness significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación. La palabra mindfulness ha sido traducida al castellano como «atención plena».

Una práctica respaldada por la ciencia

Durante los últimos 40 años, la práctica de mindfulness ha sido objeto de numerosos estudios científicos que la han reconocido como un modo efectivo de aumentar la autoconsciencia, reducir la tensión y los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés, y mejorar el bienestar general.

Una práctica de más de 2.500 años adaptada al mundo actual

Aunque el mindfulness se ha ido integrando recientemente en la medicina y la psicología de Occidente, se trata de una práctica muy antigua que se originó hace más de 2.500 años y constituye la esencia fundamental de las prácticas budistas.

El doctor Jon Kabat-Zinn es conocido como un referente mundial por haber introducido esta práctica dentro del modelo médico de Occidente hace 40 años, concretamente en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. Allí ha estado enseñando a los pacientes la práctica de mindfulness para tratar problemas físicos y psicológicos, dolor crónico y otros síntomas asociados al estrés.

Desde entonces se han adoptado programas basados en modelos de mindfulness en escuelas, prisiones, hospitales, y se han aplicado programas de mindfulness para obtener resultados adicionales en rendimiento deportivo, envejecimiento saludable, control de peso, para ayudar a niños con necesidades especiales, etc.

Nuestra vida aquí y ahora

Jon Kabat-Zinn define el mindfulness de la siguiente forma: “Prestar atención de modo intencional en el momento presente, sin juzgar”. Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos directamente con lo que está pasando en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar consciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con el estrés, el dolor, la enfermedad, la pérdida y otros desafíos de nuestra vida. En contraposición, una vida en la que no prestamos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ha pasado o por lo que todavía no ha pasado, nos conduce a la dispersión, el olvido y el aislamiento, de modo que actuamos de forma automática y reactiva.

Una puerta abierta a nuevas posibilidades y a vivir de forma plena

La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno y atender de forma integral los distintos aspectos de la persona: cuerpo, mente y espíritu. Practicando la consciencia plena desarrollamos más capacidad de discernimiento y de compasión. La práctica de esta atención abre la puerta a nuevas posibilidades, nos trae al aquí y ahora, nos invita a vivir de forma plena y permanecer totalmente presentes.

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