Yoga consciente y meditación desde 1989

Una gran acogida

El centro de mindful yoga Arya Tara abrió las puertas en el año 1989. Aunque hace treinta años el yoga consciente prácticamente no se conocía en la ciudad, eran tan grandes la ilusión y el deseo de compartir con los demás todos los conocimientos adquiridos que, aprovechando la fuerza de la juventud, nos lanzamos a la aventura. Para nuestra sorpresa, el centro tuvo una gran acogida y los años noventa fueron tiempos de gran expansión y crecimiento.

Más de treinta años compartiendo los beneficios del mindful yoga y la meditación.

Practicando con miles de personas

Disfrutábamos cada día transmitiendo y compartiendo el yoga consciente y la meditación y veíamos cómo iba creciendo en las personas el interés para encontrar el equilibrio de cuerpo y mente. Desde entonces, varios miles de personas han practicado yoga con nosotros y han podido disfrutar de algunos o varios de sus múltiples beneficios. Todavía hoy tenemos el honor de tener entre nosotros alumnos que empezaron en el curso 1989/90 o en alguno de los cursos inmediatamente posteriores.

Expandiendo la sabiduría

Pusimos al centro el nombre de Arya Tara como homenaje a la energía femenina de sabiduría y compasión. Arya en sánscrito significa noble y Tara simboliza el principio femenino de sabiduría y amor. Así pusimos las bases de un espacio que queríamos que reflejara estos valores y que diera soporte a las personas en su proceso de desarrollarlos. De hecho, como si de una premonición se tratara, durante estos más de treinta años los alumnos y practicantes de Arya Tara han sido mayoritariamente mujeres.

Forjando verdaderas amistades

De manera natural, el centro se ha revelado también como un lugar de encuentro donde se han conocido personas afines, forjando verdaderas amistades. Y en los niveles más profundos, nos hemos reconocido como compañeros de viaje, de nuestro viaje interior, siendo un auténtico soporte en el camino y una auténtica familia espiritual. Un reflejo perfecto de lo que debería ser la familia humana. A día de hoy, seguimos trabajando con la misma ilusión del comienzo, y además con el corazón lleno de gratitud hacia todas las personas que han formado y forman parte de este maravilloso proyecto.

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